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Planes 3 min de lectura

Planes diferentes en Elche para un grupo de amigas

Cuando ya habéis agotado el brunch y las escape room. Cinco ideas de plan en grupo en Elche que no consisten en sentarse a mirar el móvil en una terraza.

Grupo pintando un lienzo de gran formato en el suelo de un jardín

Llega el mensaje al grupo de siempre: «¿hacemos algo el sábado?». Y llega también el silencio de siempre, porque la lista de planes se ha quedado en tres y los tres están gastados. Va una lista honesta de alternativas en Elche y alrededores, con sus pegas incluidas.

1. El brunch de siempre

Funciona, pero solo funciona. Se come bien, se habla una hora y media y al salir nadie recuerda nada distinto del último. Es el plan por defecto, y por eso mismo no es un plan: es lo que se hace cuando no se ha decidido nada.

Cuándo elegirlo: cuando el grupo tiene mucho que contarse y poco tiempo.

2. Escape room

Bien para romper la rutina la primera vez. El problema es que se agota rápido, tanto la oferta de salas como la novedad, y que deja fuera a quien no disfruta con la presión del reloj. Casi siempre acaban tirando del carro dos personas y el resto mirando.

Cuándo elegirlo: grupos de cuatro o cinco, competitivos, primera vez.

3. Una ruta por el palmeral

Gratis, bonito y muy de Elche. Su punto débil es la temporada: de junio a septiembre a mediodía no hay quien ande, y en invierno se hace corto. Y no da conversación por sí solo, hay que llevarla puesta.

Cuándo elegirlo: primavera y otoño, por la mañana temprano.

4. Cena y copas

El plan clásico de celebración. Su ventaja es que no hay que organizar nada; su inconveniente, que empieza tarde y que a partir de cierta hora la conversación es la misma en todas las mesas. Además es difícil que en un grupo de ocho hables con más de tres personas.

Cuándo elegirlo: cumpleaños, despedidas, cuando hay algo que celebrar de verdad.

5. Hacer algo con las manos

Es lo que hacemos nosotros, así que tómatelo con la reserva que corresponde, pero la razón por la que montamos esto es que faltaba: un plan de mañana, en grupo, en el que todo el mundo hace algo y de paso se come bien.

La diferencia con los cuatro anteriores es que la conversación surge sola. Cuando tienes las manos ocupadas se habla distinto, sin la presión de mantener el hilo. Y a diferencia de la cena, te vas con algo: una bolsa pintada, una pieza de barro, una maceta.

Lo tenemos montado como una mañana completa: llegada a las 9:30 con café, taller, gran almuerzo hacia las 10:30 y recogida a las 11:30. Vino o cerveza incluidos, en un jardín privado, y el precio baja cuantos más seáis: de 45 € por persona en grupos de cuatro o cinco a 31 € a partir de catorce.

Los que mejor funcionan en grupo son el dripping colectivo, porque se pinta de pie y entre todos, y las camisetas pintadas, que da conversación durante toda la mañana.


Sea cual sea el que elijáis, un consejo que vale para todos: decidid vosotras la fecha antes de decidir el plan. Cuadrar seis agendas es lo difícil; lo demás sale.

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