Así fue una despedida de soltera con taller de tote bags en Elche
Una mesa larga bajo las palmeras, una bolsa de algodón por invitada, picoteo y cerveza fría: cómo fue por dentro una despedida de día en Entre Palmeras.
Hablamos mucho en este blog de cómo nos gustaría que fuera una despedida de soltera. Esta vez toca enseñar una de verdad, tal como fue: un grupo de más de una docena, una mañana de sol y una bolsa de algodón esperando en cada sitio.
Por respeto al grupo no salen caras ni nombres. Sale todo lo demás.
Un grupo de los que no caben en una discoteca
En la mesa estaban la novia, sus amigas, su suegra, la hermana y la prima del novio. Es exactamente el tipo de grupo del que hablábamos en la despedida de día: edades muy distintas alrededor de la misma mesa y un plan en el que caben todas.
Una noche de fiesta habría partido ese grupo en dos. Una mesa larga lo junta.
La mesa, antes de que llegue nadie
Lo primero que ve el grupo al entrar al jardín es la mesa montada: mantel blanco, eucalipto y paniculata en jarrones bajos, y en cada sitio una bolsa de algodón crudo, una paleta, un lápiz y un vaso. Los delantales, colgados del respaldo de cada silla. Las pinturas textiles y los pinceles, en el centro, para compartir.
La despedida tenía su propia temática: un perro salchicha con velo y el lema «Último paseo de soltera», repetido en el cartel, en las tarjetas de cada invitada y en los toppers del picoteo. Son detalles pequeños que hacen que la mañana sea suya y no una sesión más.
Primero el lápiz, luego el color
La monitora explica la técnica y la mesa se pone a trabajar. Casi todo el mundo empieza igual: con el lápiz, dibujando suave sobre la bolsa lo que quiere pintar, y borrando con la mirada tres veces antes de coger el pincel. Ahí es donde no saber dibujar deja de importar, porque cada una va a su ritmo y nadie mira lo de la de al lado más que para copiarle una idea.
Y mientras se pinta, se habla. Para nosotros es lo mejor del taller: no es una clase en la que haya que estar callada mirando a alguien, es una mesa larga y una conversación.
El picoteo y el brindis
A media mañana se abre el picoteo: tablas de queso y embutido, almendras, patatas y cubos de cerveza fría, con vino y refrescos para quien quiera. Ahí la mesa se levanta, se brinda por la novia y se hacen las fotos de grupo.
Cada invitada se llevó su bolsa pintada a casa. Como detalle de la despedida funciona mejor que cualquier diadema, porque se usa; lo contamos con más calma en tote bags como detalle para invitados.
Si estáis organizando una parecida
- Cuántas sois cambia el precio. De 45 € por persona en grupos de cuatro o cinco a 31 € a partir de catorce, con materiales, almuerzo y bebida incluidos. Las cuentas completas están en la guía de presupuesto.
- Se puede hacer en privado. Con un grupo así montamos el taller solo para vosotras el día que os venga bien, sin compartir mesa.
El taller completo, con lo que incluye, está en la ficha del taller de tote bag.